¿Por qué el video que se ha vuelto viral nos ha tocado tanto?

Por Elizabeth Flores/Mamás Latinas

“Que este mundo esté más lleno de pequeñas Miss Sunshines y amigos y familia dispuestos a darles voz y a bailar con ellas (o ellos) al lado. Que cada vez más se escuche su voz y se acepte que los niños y niñas son personas. Que cada vez más irrumpan por favor, una y otra vez, en este tonto y aburrido mundo de adultos que se piensan ultrapoderosos. Que nos permitan bailar con ellos para darle un poco de sonrisas y brillo al mundo que al final será para ellos.”

¿Por qué ha causado tantos comentarios el video viral del profesor en relaciones internacionales, Robert Kelly, su esposa coreana Jung-a Kim y sus dos hijos, durante una entrevista en vivo en la cadena BBC?

Desde Mamás Latinas hemos querido desenredar la madeja para intentar saber por qué esta historia ha conmovido y hecho hablar al mundo entero con posturas tan disímiles, críticas y juicios, tanto de un lado como del otro, por aquí y por allá. Aquí nuestra opinión:

Hablemos de racismo, prejuicios, ideas recibidas

“Lo tienes que ver”, decía el sitio que anunciaba el video que vi por primera vez (sí, lo he visto varias veces) mientras iba en el bus rumbo a casa al final de un día no muy bueno. Algo que en la televisión en vivo no pasaba desde hace mucho tiempo, decían. ¿Qué podría ser? Hice click y lo vi. Estallé en una risa inmediata y una gran carcajada cuando vi al segundo niño entrar en andadera y acto seguido a la madre de los niños entrando a la oficina de su casa (no sólo la oficina de él, puede ser también la de ella) en modo Cosmo Kramer on. Le agradecí que me hiciera soltar esa risa tan genuina y tan repentina en medio del bus, desde mi celular, mientras la gente de la ciudad francesa en la que vivo me miraba como si estuviese loca. Desde el primer momento nada me hizo dudar de que se trataba de la madre y también pensé desde el inicio era una transmisión de noche. Un momento totalmente familar.

La vi sin sonido y no vi detalles. Horas después vi el impacto que había tenido en las redes y lo volví a ver esta vez con sonido en casa.  Debo decir que ya no me gustó tanto cuando escuché a la niña gritar y llorar cuando es prácticamente aplastada entre la andadera (que, por cierto, es malísima, prohibida, nada recomendable para los bebés. Que al menos este video nos deje otra enseñanza) y la puerta y un algo que se parece a “why mum?”. Y cuando la seguí escuchando llorar aún después de que la madre en modo Ninja activado cierra la puerta, me dejó también un muy mal sabor de boca (ya tocaremos este punto al final). Tratando de imaginar la gran pregunta que debió hacerse la niña ante la intempestiva llegada y jaloneo de la madre, mientras ella estaba tranquila al lado de su padre.

Esta vez leí los comentarios y me di cuenta con asombro de cómo muchas personas de tan diversas nacionalidades pensaron de inmediato que se trataba de la nana en lugar de la madre. ¿Por qué y cómo pensaron eso? ¿Porque él es blanco, ella asiática y los niños semirubios? Indaguemos en el tema. Junto con mi marido formamos una pareja mixta, es decir, tenemos diferentes nacionalidades y vivo en un país donde una gran mayoría de matrimonios son también así. Quizá para mí es muy común, cosa que en otros países donde no hay tanta mixidad cultural, no tanto. ¿Y si la mujer en cuestión hubiese sido negra, mulata o latina, el mundo habría pensado lo mismo? ¿Y si hubiera tenido las mismas expresiones pero hubiera sido rubia? ¿Cómo estamos de prejuicios hasta aquí?

Ni mi marido ni yo pensamos que se trataba de la niñera. En tanto padres que somos y una familia mixta que conformamos, no nos quedó duda alguna desde el inicio que se trataba de la madre. La imagino distraerse un rato, no ver a los niños y de pronto ver la puerta abierta y la andadera a la mitad del camino. La veo imaginarse con horror qué habrán hecho durante esa importantísima entrevista frente a la pantalla y correr esperando lo peor. ¿La justifico? No, para nada, ya pasaremos a ese punto. Sólo entiendo desde dónde viene su manera de actuar en pánico total.

Vida de madre

Vi algunos otros comentarios en los que haciendo conjeturas extrañas la gente señala que se trata de la nana debido a su forma de vestir (?). A ver, calmémonos. Sólo una madre sabe que en los años primeros de nuestros hijos el glamour simplemente deja de existir. En ocasiones, amamantando, con miles de tareas y cansada hasta decir basta, cuando ha venido algún cartero, empleado del servicio de entrega de paquetes y algún otro personaje que llega a preguntar y tocar la puerta a una mala hora me han dado ganas de decirles “la señora no está”, para que me dejen tranquila y se vayan pronto. Total, en el estado que tuve a veces, fácilmente me habrían creído. Y ahí caemos nuevamente en el clasismo. ¿Nos seguimos clasificando por la manera en que vestimos? ¿Y si vemos aquí a Jung-a Kim, profesora de yoga y esposa del también profesor, seguimos pensando lo mismo?

Trabajar en casa

Muchas veces me ha pasado que, trabajando desde casa también, he debido hacer logísticas enormes para que mi marido se quede con mi hija, para que coincida con momentos de salidas, en momentos clave, mientras hago sesiones de skype o llamadas telefónicas. He vivido en carne propia el sentir de intentar parecer profesional al teléfono mientras tu peque te grita al otro lado que vengas a ver lo que está pasando en el dibujo animado, que quiere un postre, que quiere contarte algo. He tenido que colgar y decir que llamo más tarde. He tenido a mi gato que se cruza en medio de mis sesiones por skype (por ejemplo ahora mismo intento escribir con él acostado sobre mi brazo derecho donde, por cierto, duerme).

Así pueden ser las jornadas (aunque no siempre) de quienes trabajamos desde casa con niños (y gatos). Por ello pronto daré un taller de cómo trabajar desde casa sin morir en el intento y sin que tu vida privada se convierta en viral.

Todos los padres que intentamos hacer algo profesional desde casa nos vimos en la cara del profesor que no sabe qué hacer, cómo actuar ni qué responder. Sólo sonríe un poco, cierra los ojos y, me imagino yo, se encomienda al santo patrono de los trabajadores del hogar, con un grandísimo “trágame tierra” dicho a sí mismo.

Más Little Miss Sunshine en este mundo de adultos

Sin embargo, lo más rescatable de todo ello son los niños. Ya ha dicho la abuela de ellos que tal vez la peque pensó que se trataba de una transmisión con los abuelos desde Inglaterra como tienen costumbre hacer ya que el profesor y su familia viven en Corea del Sur. Es debido a ello, según dijo al diario The Sun, que la niña ve la pantalla y entra bailando, con una felicidad enorme. Sin embargo, a pesar de que el papá la aparta con el brazo, la niña se queda increíblemente tranquila al lado. Esperando de alguna manera a que él termine. El problema inicia cuando entra la madre en pánico e intenta pasar desapercibida con su modo invisible y ninja activado a toda marcha.

Bajo el estrés, no sólo arrastra al bebé en andadera sino a la grande que no tiene idea de la reacción de la madre. Le pregunta por qué, claro. Grita, claro. Llora, por supuesto. Se le escucha llorar después de cerrada la puerta. Imagino que la niña no sabía que su padre estaba trabajando. Imagino su miedo y desconcierto, como le ocurriría a cualquiera. ¿Por qué en ocasiones, incluso, bajo el estrés seguimos tratando a los niños como si no se tratara de personas? Sacar a la niña arrastrada definitivamente no fue la mejor opción porque llega a un grado de violencia que podría pasar como “tolerable” simplemente porque se trata de una niña. ¿Y si fueran adultos que entraran sin saber qué ocurre allí, la mujer los sacaría de la misma manera? No. Porque no puede. Con los niños sí y es allí donde vemos claramente la superioridad con la que los adultos nos hemos apropiado del mundo. Un mundo donde en apariencia los niños no podrían convivir con nosotros a la par.

Lo más rescatable, creo, es que nos preguntemos, como dice Yvonne Laborda, especialista también en crianza consciente, ¿por qué nos cuesta tanto a los adultos darle voz a nuestros hijos delante de otros adultos? Aplica para ésta y un sin fin de situaciones. Esto también habla de cierta discriminación hacia los niños pues en esta situación la manera en que la madre la arrastra, raya en lo cómico ante el mundo entero, porque justamente se trata de una niña y no de un adulto. Y eso como sociedad entera debemos planteárnoslo. ¿Por qué?

Sin embargo, la niña respeta el espacio de su padre quedándose al lado tranquila. Y a ella no se le respeta. Largo tema que toca tantas fibras sensibles para muchas personas que por ello ha despertado las más diversas reacciones.

La entrada triunfal de la peque me hizo recordar la escena más maravillosa de la cinta “Little Miss Sunshine”, el baile que el abuelo le ha enseñado a la niña y la manera en que la familia en lugar de reprimir su felicidad, y someterla al mundo de los adultos, la acompañan, la validan, la apoyan, saben que a pesar de que esos adultos la reprueben, ellos estarán siempre para decirle que todo es posible. Y sobre todo que están juntos. El video viral  habría terminado mejor, tal vez, si el padre y la madre le hubieran permitido salir avante a la niña en ese mundo de adultos en el que por error se inmiscuyó. Un mundo al que sin embargo pertenece porque ha tocado el corazón de todos.

Cuando vi esta escena del filme por primera vez sin tener hijos, lloré de emoción. Ahora, siendo madre, aún más. Cada vez que la veo lloro nuevamente de manera casi inmediata porque es la escena que, desde una visión hermosa, representa como pocas la solidaridad, la validación, la compañía, la familia, los amigos, el amor, el respeto.

Que este mundo esté más lleno de pequeñas Miss Sunshine y amigos y familia dispuestos a darles voz y a bailar con ellas (o ellos) al lado. Que cada vez más se escuche su voz y se acepte que los niños y niñas son personas. Que cada vez más irrumpan por favor, una y otra vez, en este tonto y aburrido y formal mundo de adultos que se piensan ultrapoderosos y que ya se ha visto que no lo son. Que nos permitan bailar con ellos para darle un poco de sonrisas y brillo al mundo que al final les pertenece.

Elizabeth Flores, coach en crianza consciente, parentalidad positiva y alimentación nutritiva, asesora de lactancia y miembro en formación de The Positive Discipline Association. Seguidora de la psicología Gestalt, periodista y fundadora de  Mamás Latinas y Mamás Latinas Nutrición desde  donde imparte talleres online y presenciales para madres de hablahispana del mundo entero en torno a la parentalidad consciente, positiva y nutrición infantil.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *